Lo sutil y espiritual de los aromas: aromas para sanar el alma
Según el médico y alquimista Nostradamus, el aroma de las flores era una vía para la elevación y el perfeccionamiento espiritual. La mente permanecería joven y el pensamiento vigoroso, si cada día se aspirase el aroma de la flor cuyo aroma nos correspondería astralmente. Lo mejor es captar los aromas cuando la flor está viva, ligada al árbol o a la planta. El sentido del olfato despierta energías creativas nuevas, despierta la imaginación. Ayudan a la evolución espiritual y al encuentro con uno mismo. También para la medicina ayurvédica la naríz es la ventana del cerebro y el único lugar por el que éste se abre al mundo y puede percibirlo muy directamente.

De los tres principios alquímicos con los que se conforma toda la materia existente, azufre, mercurio y sal, es en el aroma de las plantas donde se vehiculiza el azufre o sulfur. Este azufre es distinto en cada especie vegetal, por muy poco olorosa que nos parezca una flor, emite siempre un aroma y tiene su propio sulfur.
El azufre o sulfur en el mundo vegetal es la parte más sutil de la planta, algo así como el alma de la planta, y para apreciarla hemos de vaciar nuestra mente o dejarla en un estado meditativo para poder captar este aspecto sutil del aroma de las plantas. Algo así como poner nuestra mente en contacto con la suya.
En la génesis del aroma de una planta intervienen múltiples factores sobre todo relacionados con la luz y el calor, hace falta el ciclo natural del sol, la luna y las estrellas, la lluvia, el agua y el rocío para generar el sutil aroma del jazmín, el azahar o la rosa . Sólo la perfección y sabiduría de la naturaleza nos puede ofrecer tan sublimes y excelsos regalos y nunca en un laboratorio podrá obtenerse nada igual, aunque se intente.
Para la medicina antroposófica es en el aceite esencial de las plantas aromáticas, donde se concentra el principio de fuego o calor. Este principio calórico sería aquello que más se relacionaría con nuestra dimensión espiritual, con el fuego de nuestro espíritu, y por ende los aceites esenciales y las plantas aromáticas serían un fuerte estímulo para este aspecto espiritual de nuestro ser.

Lavandula stoechas (Cantueso)

Lavandula
Y es que estas plantas tienen unas características muy especiales, no crecen en cualquier lugar, solamente en lugares muy soleados y aireados, ya que necesitan la luz y el calor, por ello se alejan de los polos (demasiado frío) y de los trópicos (demasiado calor húmedo) y sobre todo crecen en lugares de clima mediterráneo o con dos estaciones bien definidas de calor y frio. Se relacionan pues con el sol , o fuego y con el aire y no tienen mucha relación con el agua, ni con la tierra, ya que no crecen en lugares húmedos, sino secos y pedregosos y no tienen raíces profundas, como las plantas que necesitan para obtener muchos minerales.
Muchas de ellas al aplicarlas sobre nuestro cuerpo en forma de lociones o aceites producen una intensa sensación de calor, como el tradicional alcohol de romero y además al inhalarlas mejoran nuestra función respiratoria y nos da la sensación de una gran apertura pulmonar.

Romero (Rosmarinus officinalis)

RomeroNo en vano es el aceite esencial de romero el que posee mayor cantidad de hidrógeno, y de ahí su fuerte actividad calorífica, por ello además de sus cualidades medicinales que tratan aspectos físicos, como la mejora de la actividad circulatoria y las patologías del sistema osteoarticular, podemos ver en él, aplicaciones en el campo emocional y sería indicado para aquellas personas que tienen lo que podríamos decir, poca actividad calórica o un espíritu “débil”, que se sienten frecuentemente cansados, con los pies y las manos fríos, que padecen habitualmente de enfriamientos y catarros.
El aroma del romero, despierta nuestra voluntad, nuestra capacidad de realización, de ponernos en marcha, de creatividad, todo ello en relación con este principio ígneo, espiritual.

Es ideal para llevarlo en el coche para mantener nuestra mente despierta y con atención, para concentrarnos en el estudio, y para darnos sobre el cuerpo en forma de aceite o de lociones después de la ducha matinal, para prepararnos con toda nuestra energía para comenzar el día o para realizar una actividad deportiva.

La aromaterapia sanadora: aromas para sanar el cuerpo
Reequilibrio energético: Cuando damos un paseo por el bosque, aunque sea una larga caminata, nos sentimos recargados de energía, comparemos esta sensación con caminar una hora por el centro de una gran ciudad pisando el asfalto o dentro de unos grandes almacenes, una sensación de cansancio y agobio nos invade. En el campo vamos respirando el aroma de estas plantas que se va evaporando en forma de moléculas ionizadas con carga negativa, y esto nos recarga, sería como cargar nuestras pilas, ya que las células tienen un potencial eléctrico negativo, cuando por el contrario estamos pisando asfalto, superficies plásticas, calefacciones o aires acondicionados, aparatos eléctricos, ordenadores, todo ello nos roba estas cargas negativas y por ello nos sentimos más cansados, e incluso con dolores de cabeza y otras patologías, derivadas de esta descarga iónica de nuestro organismo.
En la montaña, las moléculas aromáticas de estas plantas, se están continuamente evaporando en forma ionizada con sus cargas negativas por lo que son una forma de estupendos ionizadores naturales.

Recolección de Salvia

SalviaYa hemos visto que las plantas aromáticas crecen en lugares de la tierra donde hay un cierto equilibrio en el clima, ni excesivo frío, ni excesivo calor, como es toda el área mediterránea, y así del mismo modo tienden a reequilibrar nuestras funciones orgánicas, ya que muchas de ellas sobre todo las que denominamos aromáticas herbales como tomillo, romero, salvia, actúan mejorando nuestra función respiratoria debido a su contenido en alcanfor que estimula el centro cardiorrespiratorio bulbar, y de ahí en parte esta función reequilibradora, ya que en el corazón y el pulmón, en el eje de la cruz de nuestra estructura humana, reside el principio sanador, que reequilibra las funciones superiores con las inferiores. Practicamente hay un aceite esencial para tratar cada patología, y así tenemos por ejemplo a la salvia con actividad hipoglucemiante para tratar la diabetes, la lavanda como relajante del sistema nervioso e hipotensora, el hisopo como expectorante, el tomillo como antitusígeno y antibacteriano, etc.

(Ambientadores trenzados con lavanda)

Ambientadores

Cuando la lavanda florece, a partir de sus espigas y envolviendo su espiga con sus varas podemos realizar este ambientador de lavanda, que nos ofrecerá su delicado aroma durante todo el verano, podemos guardarlo en el armario y cajones con la ropa lo que servirá para ahuyentar la polilla, situado en el cabecero de la cama nos envolverá con su relajante aroma con el que conseguiremos conciliar un profundo sueño.

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