La estación más adversa del año es el invierno, durante el cual son más frecuentes los procesos propios de esta estación fría tales como resfriados, afecciones virales, y molestias articulares. En esta estación también aumentan nuestras necesidades de vitamina C por lo que se pueden recomendar frutos y alimentos especialmente ricos en ella.
Por ello podemos observar algunas pautas para fortalecer nuestro sistema inmune de cara al otoño e invierno.
A veces el planteamiento es vacunarse frente a un posible padecimiento gripale, pero desde el punto de vista de la medicina natural la prevención de estas patologías se orienta a estimular nuestro sistema inmune o a fortalecer el terreno biológico.
1.- Depurar nuestro organismo: si hemos realizado una depuración orgánica en otoño nuestro organismo será más resistente a padecer estos procesos.
Muchas enfermedades actuales se deben a la sobrecarga de tóxicos que nuestros órganos emuntorios no son capaces de eliminar eficazmente, ello da lugar a procesos inflamatorios en el entorno celular que van a dificultar y comprometer la labor de nuestro sistema inmune.

Una buena opción en otoño es realizar una dieta depurativa con uvas, las cuales favorecen los procesos de detoxificación hepática. Las dietas depurativas de frutas se pueden realizar a lo largo de una semana tomando solo ese tipo de fruta, también puede comenzarse por un día al menos o tres días. Realizarlo con uvas ecológicas, predominantemente uva roja y comer la piel y las semillas. Muy recomendable también la dieta depurativa de manzanas.
2.- Mejorar la salud intestinal
El buen estado de nuestro intestino especialmente de nuestra flora intestinal nos asegura un buen funcionamiento de nuestro sistema inmune, ya que la mayoría de los linfocitos se encuentran albergados en el intestino, una flora intestinal predominantemente fermentativa asegura un buen funcionamiento intestinal y por tanto un buen funcionamiento del sistema inmunitario.
Una dieta rica en fibras: verduras, hortalizas y frutas, así como legumbres y cereales preferentemente integrales, bajos o ausentes en gluten, promueven un funcionamiento intestinal regular y contribuyen a la limpieza del intestino y además aportan fibras probióticas fuente de alimento para mantener nuestra flora intestinal saludable.
Los antibióticos van pueden ser medicamentos muy utilizados en procesos catarrales y gripales, pero en estos últimos no se han de utilizar ya que los antibióticos solo son eficaces frente a las bacterias y no frente a los virus causantes de la gripe.
Hemos de recordar que medicamentos como los antibióticos van a destruir nuestra flora intestinal por lo que será importante protegerse durante el tratamiento con los mismos tomando probióticos y también al finalizar dicho tratamiento.
Incluir en nuestra dieta alimentos fermentados como por ejemplo el kefir de agua, la pasta de miso, la col fermentada y otros vegetales fermentados, contribuyen también a mejorar nuestra flora intestinal y por tanto nuestro sistema defensivo.
3.- Aumentar el consumo de vitamina C
Diversos estudios han demostrado el papel de la vitamina C para un mejor funcionamiento del sistema defensivo. La vitamina C está presente sobre todo en frutas y hortalizas frescas, por lo que es importante incluirlas en gran proporción en nuestra dieta diaria, consumir más alimentos crudos y sin calentar en forma de zumos o ensaldas, ya que en los alimentos calentados desaparece .
Generalmente se piensa que las frutas tienen más vitamina C que las verduras y hortalizas, pero no es así, y estas son mucho más ricas en vitamina C, pro ejemplo la naranja tiene como media 60 mg de vitamina C por 100 gramos de naranjas, sin embargo el brecol poseé 150 mg de vitamina C por 100 gramos, o el perejil con 197 mg, el pimiento 120 mg de vitamina C, pero es importante consumir estas verduras y hortalizas sin calentar, podemos picar un poco de ellas y añadir a la ensalada o añadir a batidos o licuados, para aprovechar la vitamina C, así como otros nutrientes que se pierden con la cocción.
Incorporar bayas y frutos silvestres: escaramujos, majuelos, endrinas, grosellas, arándanos, madroños son verdaderas cápsulas de energía, vitalidad y nutrientes que pueden ayudarnos a mejorar nuestra salud en otoño y a prevenir las enfermedades propias de la estación fría.

También podemos encontrar preparados a base de estos frutos silvestres, principalmente a base de escaramujo o de acerola.
4.- Agua de mar:
El agua de mar posee todos los oligoelementos presentes en nuestro organismo por lo que es una buena manera de aportar estos nutrientes, ya que debido a una alimentación cada vez más carente en micronutrientes por la forma de cultivo convencional en la que se trata a la tierra con abonos químicos y pesticidas que disminuyen el aporte de estos micronutrientes en los alimentos. Además una alimentación excesivamente acidificante origina una desmineralización del organismo. El agua de mar ya se puede encontrar a la venta debidamente filtrada y apta para el consumo en tiendas de alimentación e incluso en grandes superficies. La forma de consumo sería dos dedos de agua de mar y completar un vaso de agua con agua mineral o del grifo filtrada. Tomado en ayunas es una forma de alcalinizar y remineralizar nuestro organismo. Además el agua de mar contiene cobre, oro y plata que habitualmente se han utilizado en oligoterapia para tratamiento de enermedades infecciosas.
Podemos utilizarla también para cocinar en lugar de utilizar la sal marina, para hacer arroces, caldos, sopas o salsas.

5.- Algas marinas
Incorporar las algas marinas a nuestra dieta será una buena manera de aumentar nuestra vitalidad y nuestras defensas, las algas marinas contienen todos los oligoelementos y minerales presentes en el mar, además de otros nutrientes muy interesantes como son las fibras solubles, benéficas para nuestra salud intestinal, acidos grasos omega 3 de acción antiinflamatoria, y pigmentos antioxidantes de gran acción protectora frente a la acción de radicales libres, las algas además poseen una acción quelante sobre metales pesados y partículas tóxicas, especialmente las de mayor alto contenido en clorofila como el alga clorela y la espirulina. Incorporarlas en nuestra dieta habitual en la proporción de unos 10 gr diarios, en ensaldas, guisos o sopas, o tomarlas en forma de polvo en zumos como el alga espirulina.
6.- Plantas Medicinales para estimular nuestro sistema inmune
Hay una amplia variedad de plantas medicinales que pueden ayudarnos a aumentar nuestras defensas:

Aunque la planta más conocida para esto es la Echinácea por su acción inmunomoduladora y protectora en afecciones ORL, existen otras muchas plantas como el jugo del Aloe, especialmente el Aloe ferox por su gran contenido en acemananos, los hongos Shitake, Maitake y Reishi por su contenido en lentinanos, la Cola de caballo por su gran contenido en silicio orgánico, la Uña de gato, el Saúco, Milenrama, Plantago, Romero
• Equinacea, Eleuterococo, Cola de caballo, Uña de gato, Hongo Shitake, Sauco, Tila, etc.
• Complementos: Propoleo, Jalea Real, vitamina C, acerola
• Oligoterapia: Mn, Cu, Ag, Au
7.- Antibióticos naturales
Podemos encontrar esta acción antibiótica en sustancias de la naturaleza como el propóleo: resina con la que las abejas protegen y sellan sus colemenas impidiendo el crecimiento y desarrollo de virus y bacterias, el extracto de semillas de pomelo: más de setenta investigaciones independientes han demostrado su capacidad in vitro para eliminar o inhibir el crecimiento de bacterias, hongos y algunos virus.

Los aceites esenciales de tomillo y orégano con una gran capacidad antibiótica debido a su contenido en los isómeros fenólicos timol y carvacrol. La esencia de tomillo posee un poder antiséptico superior al agua oxigenada, por su contenido en timol. La solución acuosa de tomillo destruye en 2 minutos al bacilo tífico, en 4 al estreptococo y en 1 hora al bacilo de la tuberculosis.
Para calmar las molestias gripales como el dolor muscular o la fiebre, podemos tomar plantas con derivados salicilados que actúan a modo de aspirina natural, tales como la corteza de sauce, la ulmaria y el abedul.
8.- Lo que hemos de evitar para mejorar nuestras defensas
– Limitar el consumo de azúcar refinado, dulces y harinas refinadas
Estas sustancias provocan un sobreconsumo vitamínico y mineral robando minerales y oligoelementos a nuestro organismo, algunos de ellos esenciales para fortalecer el sistema inmune como Manganeso, cobre y selenio, además de disminuir las reservas de vitamina B1

Evitar al máximo los tóxicos: tabaco, alcohol, aditivos químicos, polimedicación: todas estas sustancias se comportan como xenobióticos o sustancias ajenas a la vida que nuestro organismo trata de eliminar, este proceso se desarrolla principalmente a nivel hepático y en el mismo se generan radicales libres, moléculas inestables responsables de una oxidación celular y de una disminución de las capacidades de autodefensa.

– Reducir el consumo de grasas animales, fuentes de ácido araquidónico, precursor de las PGE2, implicadas en los fenómenos inflamatorios y alérgicos que van a comprometer nuestro sistema inmune.
El exceso de consumo de proteínas animales genera una flora putrefactiva en el colon que desplaza a la flora benéfica fermentativa, lo que como vimos más arriba incide también en una peor activación linfocitaria y por tanto en el sistema inmune.

Palmira Pozuelo
(Farmacéutica Naturista)
www.alkemila.com
[email protected]

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