El Universo y todo lo que lo conforma está construido en clave de geometría, ya Pitágoras y su seguidores de la Escuela Pitagórica conocían esto. Desde una estrella de mar, un girasol, una alcachofa o nuestros ojos, labios y las proporciones de nuestro cuerpo están construidas en base a esas mismas claves geométricas.
Es hermoso darse cuenta de esto, pues nos hace sentir partícipes del mismo Gran Ser Viviente y por ello de este mismo modo conectados con el Todo.

En cada lugar al que miremos podremos obserbar esto, pero es especialmente palpable en el mundo vegetal, pues tras sus originales y caprichosas formas, si sabemos mirar con atención descubriremos estas claves. Contar los pétalos de las flores, las hojitas de los cálices, obserbar la planta sin pensar, sin juzgar, olvidándonos de todo lo que podemos saber previamente de ella, nos introducirá en un estado meditativo en el que veremos más allá de la pura forma.
Los vegetales contienen arquetipos sanadores, expresados en  sus formas , su geometría, sus colores, su aroma y su composición química.

La comprensión de estos arquetipos y la integración de los mismos nos ayuda a encontrar el camino del equilibrio, integrando los conocimientos científicos de las Plantas medicinales,  incorporando una visión profunda y espiritual que conecta lo esencial humano con lo esencial del ser vegetal. 

Si escogemos por ejemplo una gran familia de plantas sanadoras, como lo son la familia de las compuestas, veremos predominar el círculo y la espiral en sus flores, la secuencia de Fibonacci. Formas resonando con la manera en la que crea el Universo en su modo expansivo, aquí encontramos una familia de plantas fuertes y vigorosas, extendidas por todo el planeta, con plantas que se adaptan a todos los ambientes. Muchas de estas plantas actuando en la protección y mejora de nuestras funciones hepáticas, ayudando así a nuestro órgano más vital, a ella pertenecen el Cardo mariano, el Diente de león o la Bardana, sin olvidarnos del potente girasol, que siendo una planta herbácea y anual pretende y casi consigue ser árbol, y así nos ofrece sus infinitas semillas, las pipas, ordenadas en esas perfectas espirales externas e internas, cada una con su contenido en un aceite rico en nutrientes y energía.

Muchas de estas plantas creciendo sobre los desechos y residuos del hombre, en las afueras de pueblos y ciudades y ofreciendo a cambio principios activos (los principios amargos) que nos ayudan a eliminar nuestros desechos orgánicos estimulando a nuestros órganos emuntorios como son hígado y riñón.

 

 

Son muchas las plantas que elijen el cinco para su conformación geométrica, es la matriz morfológica de multitud de formas naturaleza. Una estrella de cinco puntas inscrita en un círculo, nos muestra la Pentalfa sagradra, la figura que contiene el número de oro en toda ella.
Así vemos plantas como la Malva, el Hipérico o la rosa, esta última como la planta considerada de mayor perfección y armonía en sus formas, color y aroma, no en vano los frutos de esta familia son de los más consumidos por el ser humano tales como la manzana, considerado el fruto más perfecto y medicinal, con su forma casi esférica y dejándonos ver al cortarla por la mitad esa estrella de cinco puntas perfecta, sin olvidarnos de la fresa, pera, cereza, melocotón, o frutos silvestres como escaramujo, majuelo, endrina, arándano o frambuesa.

Descubrimos también el cinco contando los pétalos del Hipérico, la Hierba de San Juan, símbolo solar pues florece en el momento de máxima luminosidad, el cinco era considerado un número relacionado con el sol, así en las estelas celtas vemos esta misma forma de cinco gajos dispuestos en forma de giro decorando muchas iglesias y otras construcciones célticas.

Os invito pues a mirar de este modo las plantas realizando un proceso de obserbación en la naturaleza, de este modo aprenderemos a reconocer las energías sanadoras que conforman la acción medicinal en la Planta.
Podemos comenzar con una planta que elijamos, mirándola si podemos cada día durante media hora, en un lugar tranquilo, especialmente en horas cercanas al amanecer o al atardecer, esto nos llevará a sentir y descubrir poco a poco el arquetipo geométrico y sanador que actúa tras ella.

Palmira Pozuelo (Farmacéutica Naturista)
Artículo publicado en la Revista Espacio Humano

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