El término incienso nos genera cierta confusión, algunos pensarán en las varillas con mezclas de plantas, aromas y resinas que se encienden para difundir aroma en un ambiente al ser quemadas lentamente, pero en este caso se trata de la resina del árbol del incienso también llamada olíbano, originario de sur de Arabia, India y Somalia. El nombre de olíbano se relaciona con la palabra “ leche” , refiriéndose a la savia lechosa que emana este árbol cuando se le hace un corte o se desprende alguna rama, así los hebreos lo llamaban lebonah, los árabes luban, los griegos libanos, y los romanos olibanum.
La palabra incienso se refiere más a la forma en la que se preparaba como ofrenda ritual de purificación, y proviene de la palabra latina incensum, participio del verbo incendere, ‘encender’

En nuestros bosques también tenemos árboles que emiten resinas cuando se agrieta su tronco a modo de solución curativa del árbol que emite una secreción pegajosa, aromática y desinfectante que realizará la cicatrización de esa herida en el árbol. Los más conocidos y cercanos son las diferentes variedades de pinos, abetos y cedros, especialmente el llamado pino resinero del cual se extrae su resina aún pero muy especialmente en el pasado.

Así pues el olíbano es la resina que se emana del árbol del olíbano, arboles que generan estas resinas con todo el calor y la luminosidad de los países en los que habita, tal como se genera la resina en los pinos y abetos, mucho más conocidos en países occidentales, es una gomorresina que primero aparece fluida en el árbol cuando en este se realiza un corte o se le cae alguna rama, después en contacto con el aire se resinifica y queda endurecida y con un aspecto casi mineral, que también se le da el nombre de “lágrimas”, se diría que el árbol llora esta resina y lo hace con un fin protector y curativo para el propio árbol, con el fin de cicatrizar y sellar esa herida y prevenir la invasión de gérmenes o parásitos en el árbol.

El incienso ha sido muy utilizado desde la antigüedad especialmente como ofrenda espiritual y sagrada por su agradable aroma, y también por sus componentes aromáticos para desinfección de ambientes y espacios como los lugares donde se concentraban los peregrinos, pero hoy en día se está utilizando con aplicaciones medicinales en diferentes ámbitos.
En el antiguo Egipto, el incienso era considerado como remedio curativo universal y la sustancia aromática de elección en las ceremonias sagradas como ofrenda a los dioses.

La resina de incienso contiene sustancias gomosas como la arabinosa, galactosa y el ácido galacturónico, semejantes a los presentes en la goma arábiga, y gracias a estas sustancias pegajosas la resina de incienso ejerce su acción cicatrizadora y selladora en el propio árbol al realizarse este una herida.

Las sustancias de origen antibiótico y antiséptico en la resina de incienso son terpenos como el olibeno, felandreno y principalmente el ácido boswélico y la olibanoresina. Estas sustancias ejercen una acción benéfica sobre las vías respiratorias por sus propiedades microbicidas así está indicado en procesos catarrales y en el asma debido a que mejora la respiración haciendo que esta sea más lenta y profunda.

El incienso tiene efecto antiinflamatorio especialmente el extracto de Boswellia serrata, sin los efectos adversos de los medicamentos antiinflamatorios que pueden lesionar las mucosas gástricas e intestinales provocando gastritis y úlceras, debido a que interfiere en los mecanismos que provocan la inflamación inhibiendo la síntesis de los leucotrienos implicados en numerosas enfermedades inflamatorias, por lo que produce mejora en patologías reumáticas y articulares, reduciendo la hinchazón y la rigidez de las articulaciones.
En la medicina ayurvédica también se utiliza la Boswellia en patologías inflamatorias como la artritis reumatoide, en la que varios estudios clínicos realizados sobre 175 pacientes con dicha enfermedad mejoraron la rigidez matinal, el dolor en el 67% de los casos al cabo del mes de tratamiento. Otros estudios muestran la eficacia de la Boswellia en el 70% de las personas con asma bronquial en la que la inhibición.
Si se combina la Boswellia con otro potente antioxidante y antiinflamatorio como la cúrcuma los resultados sobre los procesos inflamatorios aún son más positivos.

Por tanto podemos concluir que la Boswellia hoy día tiene aplicación en patologías inflamatorias y degenerativas como la artritis reumatoidea, y la osteoartritis, la bursitis, tendinitis, el colon irritable, colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn.
En usos cosméticos y dermatológicos el incienso tiene una acción beneficiosa sobre la piel debido a su efecto antiinflamatorio y regenerador epitelial, previene la formación de arrugas, trata manchas y cicatrices así como las impurezas de la piel.
Debido a que el incienso calma y hace más profunda la respiración su aroma ejerce un efecto calmante y relajante que favorece y predispone a la meditación. Actúa también en casos de ansiedad y estrés, por ello el incienso quemado en forma de varita, cono o sobre carbones, se utiliza en templos y con fines sacros en general.

Podemos encontrar en farmacias y herboristerías aceite esencial puro de incienso el cual podemos usar tras el baño o la ducha mezclando unas gotitas con aceite de almendras dulces y aportará sus propiedades caloríficas y regeneradoras sobre nuestra piel además de actuar en profundidad sobre los tejidos. Pero si no disponemos del aceite esencial y si de la resina elaboraremos de forma sencilla este aceite por maceración que también podemos aplicar de igual modo sobre la piel.

ACEITE DE INCIENSO:
Ingredientes:
Resina de incienso………….20 gr
Aceite de oliva………………80 gr
Elaboración: pulverizar la resina de incienso con mortero, evitando usar trituradoras eléctricas o molinillos ya que al ser una gomorresina se pegará a las aspas. Poner en un frasco de vidrio de tapa ancha y añadir el aceite de oliva. Dejar dos meses en maceración, cerca de un lugar cálido y agitando de vez en cuando. Pasados los dos meses colar con una tela de algodón exprimiendo para obtener la máxima cantidad de aceite. Guardar en envase de cristal en lugar fresco y protegido de la luz.
Uso: Este aceite aporta calor activando la circulación y la oxigenación de células y tejidos. aplicar a modo de unción en masaje sobre el cuerpo, aportará calor y mejorará el estado de la piel activando la circulación. Sobre articulaciones y musculatura dolorida.
Indicaciones: en zonas contracturadas con dolor articular o muscular. Ideal en recién nacidos y en ancianos que necesitan más calor, en invierno, en personas que suelen tener manos y pies fríos. En aplicación facial un poco de este aceite con efecto tonificante, regenerador y antiarrugas.

Palmira Pozuelo
(Farmacéutica Naturista)
Artículo publicado en la revista Espacio Humano

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