Se dice que la rosa es la flor más perfecta, la más bella, la de olor más delicado y frecuentemente se la relaciona con el amor, la poesía e incluso con la religión y con la mística.
Y todo esto pareciera que fuese algo aleatorio, pero hay en todo ello una increíble profunda sabiduría. Para empezar las rosas de parques y jardines provienen de la rosa silvestre. Si observamos esta flor veremos su perfecta geometría expresada en el número cinco, cinco pétalos, cinco sépalos, que dejan ver la estrella de cinco puntas o pentalfa sagrada de los pitagóricos, de la que se dice que es el arca mística del número de oro, ya que lo contiene en todas sus formas. Todo lo que podamos realizar con la estrella de cinco puntas contiene este número y esta proporción sagrada. La vemos a simple vista en la estructura de la flor y sus pétalos, pero especialmente si damos la vuelta y la vemos desde abajo mirando el cáliz, y cuando se desprenden los pétalos de la flor, también se nos muestra claramente.

Podemos también observar como los frutos más armónicos y perfectos en sabor, composición, aspecto y aroma pertenecen a la familia de la rosa: manzana, pera, fresa, cereza, níspero, melocotón, ciruela, almendras, grosellas, moras, membrillos.
Especialmente en la manzana al cortarla por la mitad veremos esta mágica figura en el centro.

Se dice también que la rosa se relaciona con todo lo referente a la belleza, al amor y con Venus, y esto no es algo simbólico o poético, sino que lo que ocurre en este microcosmos también sucede en el macrocosmos, ya que si observamos desde el mismo punto la órbita del planeta Venus a lo largo de ocho años describe también la imagen de los pétalos de rosa o la pentalfa sagrada. Por ello vemos esta imagen reflejada en la geometría de los rosetones de las iglesias cristianas, o vemos representaciones de la Virgen (Madre María o Naturaleza Virgen) con una rosa en la mano o bien con una manzana en la mano, como símbolo de perfección en la naturaleza.
El aroma de la rosa es de una gran armonía y sutileza y se dice que es el de más alta frecuencia y vibración, en aromaterapia se utiliza como relajante, armonizante y especialmente en estados depresivos, bien por inhalación o poniendo unas gotas en el centro del pecho o las muñecas. Una de las rosas más valoradas es la Rosa Damascena que procede de un híbrido entre la Rosa gallica y la Rosa centifolia. Fue introducida en Europa por las cruzadas.
Es importante que este aroma sea de origen natural y no sintético, ya que entonces no tendrá esta cualidad, y hemos de saber que hacen falta 30 rosas para obtener una sola gota de aceite esencial de rosas, de ahí su precio elevado y sus sustituciones químicas.

Es entre mayo y junio cuando se produce la floración de las rosas, en estos meses de primavera, justo cuando según los alquimistas desciende el Espíritus Mundi o fuerza creadora del Universo a la Tierra.
Si tenemos rosas en nuestro jardín será el momento de recoger cuidadosamente sus pétalos y secarlos para tener a nuestra disposición durante todo el año. Las rosas contienen además del aceite esencial, taninos de acción astringente y pigmentos antocianósidos de acción antioxidante. Por ello la rosa la podemos utilizar con diferentes usos medicinales, como por ejemplo en afecciones de garganta, para lavados de ojos por su acción débilmente antiséptica y débilmente astringente, en procesos diarreicos y sobre todo para el cuidado de la piel en uso externo. Se puede añadir junto con otras plantas para tratar estos procesos y en estas mezclas aportará su aroma y color. Me encanta añadirla en las infusiones digestivas, respiratorias y para acompañar los diferentes tipos de té.
Con el calor de los meses de verano la rosa poco a poco va gestando un maravilloso fruto silvestre llamado escaramujo, o también tapaculos en algunos pueblos por su actividad astringente.

El escaramujo es el fruto del rosal silvestre, un regalo que nos ofrece la naturaleza en otoño, una verdadera cápsula de vitalidad y energía y con un alto contenido en vitamina C entre 1700-2000 mg por cada 100 g de producto seco, lo que lo convierte en una de las fuentes vegetales más ricas de esta vitamina, más que la naranja (53 mg/100gr)
Una cápsula de concentrado de escaramujo equivaldría a 10 litros de zumo de naranja.
Numerosos estudios demuestran una acción eficaz del escaramujo en el tratamiento del dolor y de la inflamación, además poseen un efecto protector del cartílago y en tejidos elásticos participantes en el movimiento, disminuyendo el dolor y la rigidez articular.
Su nombre popular, tapaculos, alude a su poder astringente por su alto contenido en taninos lo que lo hace adecuado para diarreas o bien para afecciones de boca y garganta en forma de enjuagues y gargarismos.
Infusión de escaramujos: 10 gramos por litro de agua. Se puede preparar con escaramujos frescos o secos. También podemos añadir un escaramujo sobre alguna otra infusión que nos hayamos realizado.
Mermelada de escaramujos: aunque laboriosa, es la mermelada más exquisita que he probado, todo un tesoro con el que acompañar un desayuno o merienda. Para ello recogeremos los escaramujos y tras lavarlos, les quitaremos los dos extremos, la base y el pedúnculo. Echarlos en una cazuela y cubrirlos con agua. Calentar sin que llegue a hervir y mientras con un mazo ir presionando, hasta que veamos que se forma una especie de papilla. Colar con pasapuré. Añadir el zumo de dos limones y por cada 400 gr de esta papilla que obtenemos añadir 300 gramos de azúcar integral de caña o panela. Calentar suavemente hasta que se disuelva todo el azúcar. Envasar en tarros previamente esterilizados (hervir durante 15 minutos).

Artículo publicado en la Revista Espacio Humano

(Farmacéutica Naturista)
www.palmirapozuelo.com
[email protected]

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