El tiempo del Solsticio de Invierno, Yule para los Celtas, Navidad para los pueblos cristianos, tiene un significado en relación al nacimiento de la luz, ya que a partir de este momento, del día más corto del año y con menor luz, los días comenzarán poco a poco a crecer, y esto era celebrado con gran alegría en los pueblos de la antigüedad, ya que se acababa la época dura y de escasez de alimentos que suponía la época fría del invierno y se anunciaba que pronto llegaría con el crecimiento de la luz, la primavera y el ciclo de la vida, la cosecha y los animales volvería a reiniciarse y por tanto habría alimentos, comida y prosperidad para los pueblos.
En este momento del año, los días se acortan y la naturaleza parece adormecerse, la mayoría de las plantas en este tiempo han cumplido su ciclo, han dado ya sus flores y sus frutos y permanecen en estado latente a la espera de que la luz y el calor del sol de primavera reanime de nuevo su ciclo vital. Por todo ello hemos de prestar especial atención a las plantas que florecen y fructifican en este momento del año, justo cuando hay menor luminosidad y el calor del sol es más débil, a diferencia de la mayoría de las plantas que florecen y fructifican en primavera y verano. Estas plantas parecieran tener un mensaje que sería, aún en el momento de mayor oscuridad se puede florecer y fructificar y por ello tienen cualidades especiales.

Muérdago (Viscum álbum)

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La planta referente de este proceso es el Muérdago, una planta semiparásita que vive sobre pinos, robles y frutales y que por su comportamiento botánico pareciera una planta casi extraterrestre, ya que sus crecimiento no se orienta hacia el sol y hacia la tierra como el resto sino que pareciera responder a algo exterior y esto se observa en su aspecto circular, sus hojas son iguales por el haz y por el envés, sus semillas se transmiten a través de pájaros, sus semillas germinan en la luz y no en la oscuridad como el resto. El Muérdago necesita más luz, más clorofila que el resto ya que utiliza la clorofila del árbol que parasita y el mismo también la posée, de ahí que sea una planta que exprese muy bien el mensaje espiritual de este momento del año, el crecimiento de la luz interior en el tiempo de mayor oscuridad.
Por todo ello ha sido una planta venerada por los antiguos Celtas y por los pueblos nórdicos, y los sacerdotes druidas preparaban bebidas a base de Muérdago para fortalecer su organismo, su sistema defensivo. Aún hoy en día es una planta mágica y simbólica del tiempo de Navidad y se pone en los dinteles de las casas para besarse bajo ella y expresar los deseos de paz y amor entre familias y amigos.

Madroño (Arbutus unedo)

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El madroño, un arbusto que florece de octubre a febrero y sus frutos se pueden recoger de noviembre a diciembre. Es un arbusto que crece silvestre pero también es muy cultivado por su bella floración invernal y sus frutos que alegran los jardines en una época en que no hay casi plantas en flor. Su nombre científico Arbutus unedo, proviene de arbor que significa arbolillo y unedo que significa solo uno, para indicar que mejor solo comer uno, ya que suele producirse la fermentación en los frutos maduros generando etanol y comer muchos puede generar embriaguez.
Las hojas de madroño contienen taninos y un glucósido denominado arbutina, este glucósido se convierte en hidroquinona cuando se elimina por orina, es una sustancia antiséptica por lo que sirve para tratar infecciones de las vías renales y urinarias, como cistitis y también en infecciones vaginales, además posee otros usos como antidiarreico, hipoglicemiante e hipocolesterolemiante.

Frutos de Madroño

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Los frutos son ricos en antioxidantes del tipo de los antocianósidos, carotenoides y flavonoides, proporcionan también vitamina C y E, por lo que es un alimento muy adecuado para el invierno pues sus nutrientes nos ayudan a prevenir los procesos infecciosos.
El fruto del madroño, puede consumirse al natural o también puede utilizarlo para la preparación de mermeladas, gelatinas y bebidas.
Podemos utilizarlo también para realizar bellos centros navideños, ya que el color rojo de sus frutos ha de estar presente en las decoraciones navideñas pues es símbolo de la sangre que se renueva y de la vida que renace a partir del solsticio de invierno.

Velas de Adviento decoradas con Madroño

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Recetas con Madroño:
Cocción de hojas de madroño: un litro de agua por cada 40gr de hojas, hervir durante unos 15 minutos tapado y dejar reposar, colar y tomar dos o tres veces al día.
Mermelada de madroño: Recoger los madroños y después de lavar triturar hasta formar una pasta, añadir su mismo peso o algo menos (por ejemplo por cada 500 gramos añadir 300 gr de azúcar integral o panela). Añadir el zumo de un limón, calentar durante 30 minutos a fuego moderado en los cinco minutos podemos añadir una o dos cucharaditas de agar en polvo y de este modo nos quedará gelificada la mermelada.
Abeto: el abeto es otro árbol simbólico del tiempo de navidad, destaca con sus hojas verdes perennes sobre los demás árboles desnudos de hoja caduca, símbolo de la vida que perdura. Observamos su forma triangular relación con la luz que se expande con esta forma y el espíritu muchas veces simbolizada la divinidad en su forma de trinidad con esta figura geométrica. Se llena de regalos y adornos lo que está en relación con los dones que provienen del cosmos en este tiempo y su energía fecundante. Pero en el origen de esta tradición estaría un tronco hueco lleno de regalos, que era propio de los pueblos escandinavos.

Tronco de Yule

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Se trataba de un tronco de árbol, habitualmente pino o roble, que se transporta hasta el hogar familiar para hacerlo arder durante las celebraciones del Solsticio. Sus cenizas protegían la casa y proporcionaban suerte y abundancia, pero para ello debería arder al menos toda la larga noche del Solsticio, al menos durante doce horas ininterrumpidas y sin apagarse, por ello ponían sobre el ofrendas y libaciones de vino para que de este modo su combustión fuese más lenta.

Cítricos: Una fuente de frutos cítricos formaba parte de la mesa de Navidad ya que eran muy apreciados especialmente entre los pueblos de las tierras del norte. su color y aroma era símbolo de vida y alegría, además de ser una fuente de salud y protección ante las infecciones invernales.

Palmira Pozuelo
(Farmacéutica Naturista)
www.palmirapozuelo.com

Artículo publicado en la revista Espacio Humano

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