Uno de los mejores regalos que la naturaleza nos ofrece al final del tiempo de verano es la vid, ya que tanto sus hojas, sus frutos, bien frescos o desecados, su jugo el mosto y su fermento el vino, poseen diferentes y beneficiosas cualidades curativas.
La vid es un símbolo de vida, y así Noé tras el diluvio cuando al bajar las aguas por fin toca tierra, la primera planta que cultiva es la vid como símbolo de un nuevo comienzo y vida que se renueva.
El vino también era utilizado en las fiestas y ceremonias dedicadas al Dios Dionisos, siempre con carácter ritual y espiritual.
La vid es una planta trepadora y leñosa cuyas raíces se hunden en lo más profundo de la tierra buscando la humedad, casi hasta veinte metros de profundidad. Incluso en los veranos más secos cuando otras plantas no resisten y mueren, la vid sigue encontrando agua. Es como si la vid pudiera sacar de lo más profundo de la tierra el dulzor y lo depositara en las uvas. Es por eso que los griegos decían que la planta de la vid “aspira la sangre del demonio de la Tierra”
De la vid se utiliza la hoja y los frutos, especialmente las pasas y las semillas
Las hojas de la vid, especialmente las de la vid roja por su mayor contenido en taninos tienen efecto astringente, también posee abundantes flavonoides y pigmentos antocianos que le confieren una acción hemostática y protectora sobre vasos sanguíneos y capilares, se utiliza en casos de afecciones circulatorias venosas (hemorroides, varices, piernas cansadas) hemorragias, gastroenteritis y diarreas.
El extracto de semillas de uva es rico en antocianósidos de fuerte poder antioxidante, especialmente estudiado el resveratrol que previene la aparición de cánceres como el de próstata o colon. Se utiliza también tras radioterapia en el cáncer de mama y en trastornos de la circulación retiniana.
El zumo de uva o mosto tiene un gran valor nutritivo, es rico en antioxidantes, ácidos orgánicos como el ácido tartárico, azúcares, proteínas y vitaminas. Es revitalizante y fortalecedor, estando indicado especialmente en convalecientes.

El aceite de semillas de pepita de uva es rico en ácidos grasos poliinsaturados omega 6, útil en afecciones metabólicas como el exceso de colesterol y otras patologías inflamatorias.

Cura de uvas: de tradición en la medicina natural como cura depurativa de otoño, por su riqueza en ácido glucurónico que favorece el proceso de detoxificación hepático y se ha conocido tradicionalmente como “limpieza de sangre”. Se realiza consumiendo de 1 a 3 kilos de uva madura como único alimento, durante tres días, incluso puede llegar a alargarse hasta una semana. Si se digieren bien pueden consumirse también las pieles y las semillas bien masticadas. También puede ayudar a depurar sustituyendo durante unos días el desayuno o la cena con uvas o ambos a la vez. Conviene que esta cura se realice con uvas de cultivo ecológico.
El vino: el vino fermentado y de calidad, según estudios científicos actuales tiene cualidades antioxidantes, y se le considera un factor de protección cardiovascular en la dieta mediterránea. Esto ha de realizarse en pequeñas cantidades, se recomienda no más de una copa de vino al día.
Y siempre recordando que el vino es un elixir y así se ha de contemplar su consumo en muy pequeñas dosis, sino ya vemos los estragos que su consumo excesivo produce su uso adictivo, el alcoholismo, y hemos de saber que el consumo de 1 litro de vino al día ya se considera alcoholismo, ya que la cantidad de alcohol que acompaña produce efectos negativos sobre nuestro organismo, especialmente sobre el metabolismo y funcionamiento hepático y las cualidades benéficas del mismo están presentes ya en el fruto sin fermentar. Así Luis Pasteur, decía “El vino lo tomo en racimos”, es decir directamente de la uva sin fermentar, tal y como la naturaleza nos lo ofrece. Y también San Mateo:”El mejor vino, el auténtico vino, es el zumo puro del fruto de la vid. Es el “vino nuevo” del que, en la Santa Cena, Jesucristo dio a beber a los Apóstoles, y tomó él mismo, este vino nuevo parece ser un jugo de uva y no un vino fermentado. (S. Mateo 26:29)
RECETAS CON VID:

BÁLSAMO SAMARITANO:
Una antigua receta a base de un producto obtenido de la vid como es el vino, El nombre de este bálsamo a base de aceite de oliva y vino y del que se decía que era el bálsamo por excelencia, tiene su origen en un texto bíblico sobre la parábola del buen samaritano (Evangelio de San Lucas X, 25-37).
Los efectos curativos de esta receta se basan en dos ingredientes que contiene de carácter eminentemente mediterráneo: el vino y el aceite de oliva, y así aúnan el poder emoliente del aceite de oliva y el poder desinfectante y astringente del vino debido a su riqueza en taninos. Utilizar para esta receta ingredientes de calidad, como lo serían en el pasado y así harían eficaz esta receta, así pues productos sin refinar y sin tóxicos ni aditivos, que equivaldrían ahora a un aceite de oliva virgen extra de cultivo ecológico y a un vino blanco o tinto de calidad biodinámico que quizá fuera lo más cercano a la elaboración de un vino de épocas pasadas, donde tenían en cuenta los ciclos lunares para cosechar y preparar el mosto de la uva, como lo hacen los actuales productores de vino biodinámico que no contienen aditivos químicos como los sulfitos ni han tratado las viñas con pesticidas, como ocurre con los vinos convencionales actuales.
Ingredientes: Aceite de oliva virgen extra…. 50%, Vino de calidad……………….50%
Mezclar a partes iguales aceite común y el vino ( en algunas versiones de la receta encontramos vino tinto y en otras vino blanco) y poner juntos en un recipiente y calentar y hervir hasta que se haya evaporado todo el vino.Aplicar sobre las zonas afectadas tres veces al día. La indicación sería como vulnerario, es decir para curar heridas, especialmente las localizadas en zonas tendinosas.
COCIMIENTO DE PASAS: Añadir 100 gr de pasas de corinto sobre 1 litro de agua, cuando rompa a hervir y mantener en ebullición suave durante cinco minutos. Dejar reposar diez minutos y colar. Tomar bien caliente dos o tres veces al día, especialmente antes de acostarse. Esta indicado para calmar la tos
DECOCCION DE HOJAS DE VID: añadir una cucharadita de hojas secas de vid por taza durante 10 minutos, dejar reposar. Tomar dos o tres tazas al día para mejorar la actividad circulatoria y como antioxidante.

Palmira Pozuelo

(Farmacéutica Naturista)

www.palmirapozuelo.com

Artículo publicado en la revista Espacio Humano.

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