Diente de León el poderoso amargo

Plantas Medicinales

Diente de León, el poderoso amargo
Nunca una planta tan sencilla y cercana ha podido contener tantas virtudes medicinales como esta planta común y silvestre.
El Diente de León pertenece a la familia botánica Compuestas o Asteráceas, una familia cuyas característica es tener las flores reunidas en un capítulo floral, por lo que son flores compuestas de muchas flores, un gran ejemplo de convivencia y colaboración vegetal.
En esta familia la geometría u onda de forma que predomina es el círculo y la espiral, las flores se disponen en el interior del capítulo floral formando infinitas espirales concéntricas y excéntricas que a su vez dan lugar a la creación de infinitas flores de la vida, forma geométrica esta que da lugar a la creación de todos los poliedros regulares, y se puede decir que es la forma con la que se crea y expande la vida en la naturaleza.
Familia pues con numerosas plantas que llevan todas a estimular las fuerzas vitales y a apoyar sobre todo las funciones digestivas especialmente la del hígado el órgano de la vida, el órgano vivificador. Pertenecen a esta familia también el Cardo Mariano, la Bardana, la Manzanilla o la Milenrama.
Muchas de estas plantas y también es el caso de esta, crecen sobre todo cerca de donde vive el ser humano, sobre sus desechos, abonos, productos de defecación de los animales o del huerto. Podríamos decir que crecen sobre los desechos que genera el hombre y a su vez depuran y limpian los desechos interiores del hombre ayudando a depurar su sangre.
Estas plantas nos ayudan a ponernos en la vida, a tener más apetito y a digerir y procesar mejor los alimentos, manteniendo en buen estado el funcionamiento del organismo al ayudar también a eliminar desechos.
El diente de león es de sobra conocido, crece en praderas sobre todo al inicio de la primavera. Llamado también Amargón por su sabor amargo o “mea camas” por su efecto diurético.
Reconocemos la roseta basal circular con hojas muy dentadas y cuyos dientes pueden llegar hasta la nervadura central, formándose así la figura de grandes dientes, de ahí el nombre de Diente de león.
Su nombre en latín es Taraxacum officinalis, que proviene del griego “Taraxos que significa enfermedad y Akos que significa remedio para la enfermedad, officinalis significa de uso en oficina de famacia o de uso medicinal.

Se diferencia de otras de otras plantas parecidas en que en el Diente de león de la roseta basal no crece ningún tallo sino el pedúnculo florar con las flores de color amarillo formadas a su vez de muchas flores en forma de lengüeta o liguladas acabadas en cinco dientecitos cada una. Son flores fértiles que dan lugar cuando maduran a un frutito marrón oscuro y alargado que tiene encima un órgano volador o vilano, dándonos esas formas tan bellas que llamamos vilanos parecidas a esferas cósmicas, con las que los niños o la gente suele soplar y lanzar así sus deseos al viento a la par que vuelan estas semillas.
En su composición podemos encontrar principios amargos, sales minerales, flavonoides y latex rico en inulina (polímero de fructosa en lugar del almidon que es un polímero de glucosa) por lo que las plantas de esta familia muchas de ellas comestibles e incluso esta son muy recomendables para los diabéticos, así como para quienes tienen colesterol
Se utiliza las hojas y flores que se recogen en primavera y la raíz que se recogerá en otoño.


Su acción se centra especialmente en el área digestiva y renal. En el sistema digestivo estimula nuestro apetito y la formación de enzimas y jugos digestivos para una mejor digestión de los alimentos.
Especialmente eficaz a nivel hepático donde estimula la formación de bilis en hígado o acción llamada colerética, además de proteger el tejido hepático de la agresión de toxinas y radicales libres formados en el proceso de detoxificación hepática.
Apoya pues el tratamiento de las alteraciones hepáticas y biliares, litiasis biliar, anorexia, diabetes, e incluso el estreñimiento por ser también laxante suave.


La otra gran área de acción es la renal, por su riqueza en flavonoides y sales minerales tiene un gran efecto diurético y por tanto depurativo de la sangre.
Indicado por ello en eczemas, acné, urticaria, erupciones cutáneas, oliguria, cálculos renales y curas depurativas.
Posee además un efecto protector sobre el tejido conectivo y por ello sirve como tratamiento de fondo en procesos reumáticos.
El Diente de león es una de las grandes plantas depurativas que tenemos a nuestro alcance.
Hay dos momentos del año en que es importante renovar y depurar nuestro organismo, y estos son los dos equinoccios, primavera y otoño ya que hay un cambio fuerte de luminosidad y temperatura y nuestro organismo se adaptará mejor a las estaciones más extremas como son el invierno y el verano si en primavera y otoño hemos realizado una limpieza prevía. La mayoría de las religiones tenían estas prácticas en cuenta e implementaban ayunos en tiempos previos o cercanos a la primavera como la cuaresma o el ramadán, que era una forma de realizar una prevención de enfermedades en la población.
Preparaciones con Diente de león:
Infusión depurativa de primavera: poner una cucharada de café por taza de agua, 
su sabor es amargo por lo que se pone menos de una cucharada sopera por taza de infusión. Los amargos actúan en cantidades pequeñas. Esta infusión sobre todo activará los órganos emuntorios hígado y riñón, contribuyendo al filtrado y limpieza de la sangre. Tomar dos veces al día a lo largo de un mes.
Cocción de 50 gm por litro, durante 2 minutos, reposar 15 minutos y realizar 3 tomas al dia, como digestivo, hepático y depurativo.
Tintura: podemos macerar un 20% de planta fresca previamente machacada en mortero en un 80% de orujo, dejaremos reposar durante mínimo 2 semanas y después filtraremos. De esta tintura se pueden añadir 40 gotas en un vaso de agua 3 veces al día, como depurativo.

El Diente de león, es una planta silvestre comestible, podemos recolectar sus hojas de un lugar que sepamos sea limpio, y añadir a las ensaladas o bien realizar una ensalada solo con sus hojas.
También se puede realizar mermelada de Diente de león muy común en paises fríos del norte de Europa.
Se pueden hacer gelatinas mezclando una infusión muy concentrada con agar y sirope de Yacon u otro sirope y envasando en moldes con formas.

Artículo publicado en la Revista Espacio Humano

Palmira Pozuelo

Farmacéutica Naturista
https://palmirapozuelo.com

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