Nutrición y Fitoterapia en procesos infecciosos

Plantas Medicinales

Los microorganismos están en el origen de la vida en la tierra mucho antes de la aparición del ser humano, y están en nuestro cuerpo para mantener estados de equilibrio.

En el cuerpo humano existen aproximadamente 50 billones de bacterias y unos 60 billones de virus, a veces cuando se rompen las condiciones del equilibrio natural pueden multiplicarse en exceso y causar situaciones de enfermedad y entonces se pueden reproducir masivamente para responder a una agresión ambiental.

Los virus actúan en asociación a las bacterias. Esta agresión al medio ambiente y al equilibrio natural la viene haciendo el ser humano en muchos aspectos, por ejemplo las aguas contaminadas y el aire, generan un entorno en el que los virus pueden modificarse y adquirir más virulencia; el uso indiscriminado de antibióticos genera que las bacterias se hagan más agresivas y resistentes a ellos y solo sobrevivan las mas fuertes, es entonces cuando los antibíóticos no responden ante una infección y hablamos de resistencia a antibióticos. En estos momentos el uso masivo de antibióticos se realiza sobre todo en la cría de animales, pues los antibióticos ya no es que se usen en caso de procesos infecciosos de sino que se usan sistemáticamente hacen ganar peso a los animales y se añaden diariamente en los piensos.

Estos antibióticos son los mismos que se utilizan para el ser humano. España es el país de la Unión europea donde más antibióticos se utilizan en la cría de ganado, empleándose 402 mg de antibiótico por cada kilo de carne producida.

Es a partir de los conocimientos de Luis Pasteur, considerado el padre de la microbiología, que aparece una visión de lucha contra los microorganismos, hay que eliminarlos a toda costa. Desinfectantes, antisépticos, antibióticos, pero el mismo Pasteur al final de su vida dijo al final de su vida, dando la razón a su profesor Béchamp : “Las bacterias no son nada y el terreno lo es todo”, un concepto que siempre ha tenido presente la medicina natural inspirada en los principios hipocráticos, es decir sería como una tierra limpia, oxigenada, aireada, rica en nutrientes, no se va a ver infectada por plagas ni parásitos, sin embargo una tierra contaminada, regada por un agua sucia, sin oxígeno ni nutrientes y debilitad, es más fácil que lo que en ella se cultive se afecte por insectos, microorganismos y parásitos perjudiciales. Al igual nuestro organismo si hay unas condiciones de armonía interna no podrán desarrollarse estos gérmenes ni multiplicarse causando infecciones.

La visión de Pasteur es que los gérmenes causan la enfermedad y por eso hay que combatirlos, la visión de Béchamp es que la enfermedad o el desequilibrio orgánico hace que se desarrollen los gérmenes. Solo hoy es recordado Luis Pasteur y no a su profesor Beecham, siguiendo nuestra sociedad la visión de lucha contra los gérmenes y no la de fortalecer el terreno orgánico y la colaboración con los gérmenes que nos acompañan.
Estos gérmenes que ya están habitualmente en nuestro interior o en el ambiente que nos rodea, no van a aumentar su reproducción en nuestro organismo si las condiciones no les son favorables, por tanto habría unas condiciones a tener en cuenta para prevenir estos procesos infecciosos :

A nivel de nutrición: los microorganismos proliferan en tejidos poco oxigenados y acidificados, por tanto es muy importante aumentar en nuestra dieta todo lo que produce alcalinidad. Una dieta alcalina rica en minerales: verduras, frutas, hortalizas, frutos secos, semillas y algas.

Una dieta rica en alimentos crudos (50 a 70% de nuestra dieta) porque estos alimentos crudos, además de más altos en vitaminas y nutrientes permiten que las células utilicen mejor el oxígeno, pues los microorganismos y los parásitos no se desarrollan ni proliferan en tejidos oxigenados
Por tanto incluir y aumentar en nuestra dieta las ensaladas, las frutas, los aceites vírgenes de primera presión , las semillas y frutos secos sin tostar.
También son muy importantes los ácidos grasos omega 3 y 6 pues ellos son factores importantes en la regulación de nuestro sistema inmune: así que incorporar las semillas y frutos secos como nueces, lino, sésamo o almendras, los aceites vírgenes, pescados de calidad, pequeños y de pesca libre.

Los antioxidantes son también necesarios pues protegen a vitaminas importantes en el sistema defensivo como la vitamina C y también protegen de la oxidación a los ácidos grasos: incorporar frutos rojos, vegetales verdes que son más ricos en vitamina C que los cítricos y las frutas de temporada.

Verduras fermentadas
Cuidar la flora intestinal es muy importante, ya que esta contribuye a la activación de los linfocitos en intestino y favorece nuestro sistema inmunitario, para ello tomar alimentos ricos en fibra sobre todo soluble que es su alimento, es decir prebióticos e incluir alimentos fementados que aumentan la flora fermentativa contibuyendo a un buen equilibrio en nuestra flora intestinal.
En Fitoterapia,

Los procesos infecciosos de las vías respiratorias se dan más en la estación de invierno y también en nuestro organismo tienen que ver con una situación de frío, por ello utilizaremos plantas medicinales que generen calor en el organismo, y en este aspecto las que más lo hacen son las plantas que contienen aceites esenciales, es decir las plantas aromáticas. Sus aceites esenciales y resinas se han generado por la acción de la luz y el calor del sol y en nuestro organismo ejercen una acción calorífica, en diferentes áreas, digestiva, metabólica, respiratoria.
Es importante generar y mantener el calor del organismo para que no se den estos procesos infecciosos. Para ello infusiones de plantas aromáticas y el uso de la aromaterapia nos pueden ser de mucha ayuda.

En la medicina ayurvédica las infusiones para generar calor en el organismo suelen llevar cardamomo, canela y jengibre, que podemos añadir una o varias de ella a las infusiones que realicemos.

La aromaterapia tiene una acción manifiestamente activa frente a los gérmenes, antibacteriana, antivírica, fungicida y parasiticida, mucho más activa que la planta en sí, sin embargo a diferencia de los antibióticos no alteran la flora intestinal, denominándose eubióticos.
Podemos utilizar los aceites esenciales en difusión hacia el ambiente, disminuyendo notablemente la cantidad de microorganismos que existen por metro cúbico de aire, que se concentran según el ambiente sea más denso y menos ventilado, pues no es lo mismo un bosque, que un transporte lleno de gente o unos grandes almacenes.
Difundir aceites esenciales al aire que nos rodea, como eucalipto, menta, lavanda, ravintsara, limón, pino, romero, orégano, niauli.

Si no tenemos estos aceites esenciales podemos poner una cazuela con agua hirviendo y añadir hojas de eucalipto, romero, lavanda, salvia orégano o laurel, una de ellas o combinación de varias, y llevar a la habitación en la que estemos, o dejar calentando suavemente en la cocina y dejar que se expandan estos vapores cargados de esencias por la casa.

Esta combinación de humedad y aceites esenciales, además de limpiar de microorganismos el ambiente nos ayudará a mejorar síntomas de procesos catarrales como la tos y mejorará nuestra respiración.
En uso externo podemos aplicarlos disueltos y diluidos con aceite en zonas de nuestro organismo como planta de los pies, garganta, pecho y espalda.
Paracelso recomendaba masticar una bolita de resina de mirra y mantenerla en la boca para lo que el llamaba las enfermedades que provocaban pestilencia, que serían todas aquellas que se transmitían por el aire y provocaban dolor de garganta, o tos, mucosidad y que provocaban síntomas similares a la gripe, pues esta bolita de mirra contiene aceites esenciales y prevendría de la peste a los enfermos y haría que su respiración y su aliento no afectaría a otras personas.
Aliviar síntomas de los procesos infecciosos respiratorios
Los procesos infecciosos de las vías respiratorias van acompañados de una serie de síntomas molestos pero que en realidad son reacciones del organismo para eliminar gérmenes y devolvernos al estado de equilibrio. Estos síntomas son sobre todo los siguientes.
Fiebre: hemos de comprender la fiebre como una reacción defensiva de nuestro organismo para destruir microorganismos, nuestro organismo hace un esfuerzo por elevar la temperatura corporal con este fín, por lo que si la fiebre no es muy elevada no hemos de cortarla, es más en algunos casos bajar la fiebre con antipiréticos puede provocar un efecto rebote.
La infusión de saúco ayuda a bajar la fiebre y calma las inflamación de las vías respiratorias. Se puede mezclar con zumo de limón o añadir a la misma una rodaja de limón y beber a lo largo del día.

Bebida de saúco
Tomar más agua e hidratar el organismo, siendo muy recomendable el agua con limón ya que este es rico en ácidos orgánicos y limoneno de actividad antibacteriana. Comer muy suave, pues el organismo concentra sus energías en el sistema defensivo y no hay que distraerlo con la gran energía que consume el proceso digestivo. Caldos, zumos, frutas y ensaladas será lo más recomendable.
También hay que observar que manos y pies estén calientes cuando hay fiebre para ayudar a la regulación de la temperatura corporal, si están fríos podemos masajearlos con aceite de árnica o de romero que son caloríficos
En el caso de que se den antipiréticos se puede acompañar también con estas medidas.
Un baño de agua a temperatura corporal e ir bajándola poco a poco ayudará también a rebajar la fiebre.
Tós: la tos es un mecanismo de defensa del organismo para eliminar partículas que irritan la mucosa de la faringe y/o la laringe. Cuando estas mucosas están irritadas e inflamadas por un proceso infeccioso cualquier pequeña partícula puede desencadenar la tos.
Para aliviar la tos es importante tener un ambiente húmedo con humidificador con aceites esenciales antisépticos respiratorios o bien plantas de este tipo en cazuela con agua caliente.
Beber mucha agua y especialmente infusiones que ayuden en el proceso, como las plantas ricas en mucílago que formarán una capa protectora y reparadora sobre las mucosas inflamadas e irritadas: malva, malvavisco, gordolobo y llantén. Plantas antitusígenas especialmente el tomillo y la amapola.
También es útili el remedio casero de cortar una cebolla por la mitad y ponerla al lado de la cama ya que irá evaporando al ambiente sus aceites esenciales azufrados y proporcionará un efecto descongestionante. Esta cebolla no puede ser utilizada posteriormente para la alimentación.
Elevar unos centímetros el cabecero de la cama también mejorará este síntoma.
Flemas: Plantas expectorantes que ayudan a eliminar las flemas y con ello alivian también el síntoma de la tos: hisopo, tomillo, hinojo.
Ejemplo de infusión antitusígena, emoliente y expectorante: mezclar a partes iguales: gordolobo, hisopo, malvavisco, llantén y tomillo. Utilizar una cucharada sopera de la mezcla por taza de infusión. Tomar 3 al día.
Los vahos e inhalaciones con estas plantas serán de gran ayuda para aliviar la tos y mejorar la expectoración.
Colaboremos pues con la naturaleza, con el medio ambiente, con los microorganismos que mantienen nuestro equilibro y desarrollemos la confianza en la gran capacidad que posee nuestro organismo y nuestro sistema defensivo para mantener nuestra salud.

Palmira Pozuelo

Farmacéutica Naturista
https://palmirapozuelo.com

Subscribete a la Newsletter

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies

Compartir

Compártelo con tus amigos